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Yunus nos cuenta su visión de la Empresa social




Mercedes Cerero

La empresa social es un nuevo tipo de negocio distinto del tradicional, y también distinto de una organización sin ánimo de lucro o filantrópica (que necesita recibir donaciones). Es también diferente de la empresa socialmente responsable.

 Hace poco más de un año, allí estábamos en un céntrico hotel de Londres, un día lluvioso. El motivo era un breve encuentro del incipiente equipo de Open Value Foundation con Prof. Muhammad Yunus el llamado “padre de la empresa social y del microcrédito“, que cuenta en su haber con un Nobel de la paz y haber fundado, además de Grameen Bank, numerosas empresas “social business” en Bangladesh.

Precisamente el Profesor Yunus nos dijo una frase que todavía recordamos con claridad. Le acabábamos de preguntar si pensaba que la pobreza se podía erradicar, Yunus contestó con calma: “los problemas existen hasta que alguien se fija en ellos”, y continúo contándonos el conocido ejemplo de la joint-venture con Danone para lanzar en Bangladesh un yogur vitamínico.  Este yogur reunía unas fantásticas características: se fabricaba in situ y los costes permitían venderlo a un mínimo precio que los más pobres podían comprarlo. El yogur se fabrica sin pérdidas; es más, ha tenido tal éxito que ha generado enormes beneficios a la compañía, que Yunus se ha ocupado de que no se repartan, sino de que se reinviertan.

Esta frase de Yunus explica el origen, tan sencillo, de la idea de empresa social: “cada vez que quería resolver un problema social o económico, traté de hacerlo creando un negocio a mi alrededor[1]”. No está mal para haber creado más de 50 compañías de muy distintos sectores: alimentación, agua, salud, energía, etc, tienen en común ser 100% impacto social.

Explica Yunus que, a diferencia de lo que suponemos en la teoría económica, en la que las personas son retratadas como seres unidimensionales, que sólo persiguen maximizar los beneficios; realmente, nuestra naturaleza es más bien multidimensional: las personas somos a la vez egoístas y desinteresados.

Por tanto, tiene sentido la creación de negocios que sean sostenibles que no busquen maximizar los beneficios como objetivo prioritario, sino que busquen un impacto social, es lo que denominamos “empresa social”.

Una empresa social es diferente de una entidad sin animo de lucro. Una fundación o una ONG es más bien un patrimonio afecto a un fin de interés general, custodiado por su patronato, no persigue la generación de negocio, y no tiene ningún propietario a la manera de una empresa social. La empresa social persigue generar un negocio sostenible y no depender de donaciones.

La empresa social difiere también de las denominadas empresas socialmente responsables. Como define la Asociación Spainsif, “las Inversiones Responsables son un enfoque de inversión que pretende incorporar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en las decisiones de inversión, para gestionar mejor los riesgos y generar beneficios sostenibles y de largo plazo[2].”

Como a veces ocurre con las novedades, para explicar lo que es la empresa social puede resultar más sencillo explicar lo que no es: no es la empresa tradicional, porque busca maximizar los beneficios; al mismo tiempo, una empresa social es un negocio, con todas las letras, que persigue acabar con un problema social.  La empresa social es un nuevo tipo de negocio distinto del tradicional, y también distinto de una organización sin animo de lucro o filantrópica (que necesita recibir donaciones). Es también diferente de la empresa socialmente responsable.

Como ha clasificado el Prof. Yunus, hay dos tipos de empresa social: el tipo I es una empresa sin pérdidas y sin dividendos que se dedica a resolver un problema social cuyos propietarios son inversores que reinvierten todos los beneficios en mejorar el negocio. Por otra parte, esta el Tipo II:  una empresa, siempre con fines lucrativos, cuyos propietarios son personas pobres, que se dedica a una causa social predefinida.

A diferencia de una organización sin ánimo de lucro, una empresa social tiene inversores, propietarios, que buscan recuperar su inversión original tras un periodo de tiempo suficiente para que la empresa ya no lo necesite por su propia generación de ganancias.

Yunus ha definido lo que denomina “los siete principios de una empresa social del tipo I”:

  1. El objetivo del negocio es superar la pobreza o resolver uno o más problemas que amenacen a la población y a la sociedad (como educación, salud, acceso a tecnología, energía, etc.) no maximizar los beneficios.
  2. La empresa logrará sostenibilidad financiera y económica.
  3. Los inversores recuperan el dinero invertido pero no reciben dividendos que superen la inversión original.
  4. Cuando se devuelve la cantidad invertida, el beneficio permanece en la compañía para ampliaciones y mejoras.
  5. La compañía será ambientalmente sensible.
  6. La mano de obra recibe un salario mejor que las condiciones de trabajo estándar.
  7. Hazlo con alegría.

Una de las ideas que propone Yunus es precisamente que fundaciones y organizaciones sin animo de lucro impulsen la creación de empresas sociales.

Ejemplo: http://www.yunussb.com/portfolio/jali/

Desde Open Value Foundation impulsamos la inversión en empresas sociales, ya sea directamente o a través de fondos de impacto social, inversiones que cubren nuestras necesidades desde un punto de vista más amplio: generan retornos tanto financieros como sociales.

 

[1] Yunus M., Las empresas sociales, p. 46. Ed. Paidos,1ª edición, febrero 2011

[2] www.spainsif.es/semana17-inversiones-responsalbes-finanzas-sostenibles/

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