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El rol de los Family Offices en la reinvención del capitalismo

Pilar Cristobal|SpainNAB
Pilar Cristobal, colaboradora de SpainNAB, analiza por qué los Family Offices son un actor clave para catalizar una nueva economía que genere valor compartido y ponga a las personas y el planeta en el centro
El rol de los Family Offices en la reinvención del capitalismo

Es un hecho que la inversión de impacto crece sostenidamente y se posiciona como estratégica a la hora de abordar los profundos desafíos sociales y ambientales que enfrentamos como aldea global. El Global Impact Investing Network (GIIN) estima que, a cierre de 2019, el tamaño del mercado de impacto ascendía a US$715 mil millones. Esto representa un incremento de 42% con respecto a 2018 y, en base a la evolución de los activos bajo administración de aquellos inversores encuestados consistentemente desde 2016, la tasa de crecimiento promedio anual ha sido de 17% durante los últimos 4 años.

Sin embargo, este optimismo languidece de cara a la irrupción del COVID. La brecha de inversión necesaria para alcanzar los ODS a 2030 se profundiza (ya previo a la crisis se estimaba en US$2.5 billones anuales). Para fines de marzo, cuando aún no podíamos siquiera imaginar la magnitud del impacto humano, social y económico del COVID, US$92 mil millones de inversión extranjera ya habían abandonado los mercados emergentes. Por su parte, Naciones Unidas advierte que la pandemia podría incrementar la pobreza extrema en 500 millones de personas, lo que constituirá el primer aumento de este indicador en 30 años. Y, según el Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE), el 42% de las pequeñas y medianas empresas, motor de las economías en desarrollo, podrían no sobrevivir a los próximos 6 meses.

En este contexto, nuestra respuesta como 'Movimiento de Impacto' debe ser urgente, pero al mismo tiempo, debe basarse en soluciones innovadoras, que se adapten mejor a los retos que buscamos resolver. Las estructuras e instrumentos de financiamiento tradicionales han probado no ser siempre eficientes a la hora de optimizar el retorno social y/o ambiental. En este sentido, términos como 'outcome funds', 'revenue-based financing ' y 'blended finance' se encuentran a la orden del día. A la necesidad de movilizar mayores montos de capital privado para complementar tanto el capital público (aún más restringido producto de la crisis) como el filantrópico, se suma la necesidad de que este capital sea más flexible, esté dispuesto a innovar y a asumir mayores niveles de riesgo.

Los Family Offices (“FO”) están idealmente posicionados para asumir este desafío. Su mirada de largo plazo, su mayor tolerancia al riesgo dados los años de experiencia y conocimiento de los mercados locales en los que operan, el no enfrentar restricciones regulatorias ni estar restringidos por mandatos de inversión predefinidos a 10 años vista, así como el contar con estructuras livianas y procesos de toma de decisión rápidos, los vuelve más ágiles e innovadores comparado con otros inversores institucionales. Son, además, tomadores de riesgo por herencia. Hijos o nietos de una primera generación emprendedora que les transfirió ese ADN.

Este perfil de inversor-emprendedor los suele convertir en 'first-movers' a la hora de construir y catalizar ecosistemas de impacto, así como de probar y escalar las soluciones innovadoras que estos requieren. Omidyar Network, unos de los jugadores clave a nivel global, fue gestado bajo el FO de Pierre Omidyar (fundador de eBay) con el fin de resolver problemáticas sociales y ambientales bajo una lógica de mercado. Esto ocurrió en 2004 cuando el término “inversión de impacto” aún no había sido acuñado. En Argentina, Puerto Asís Investments se convirtió en el pionero local cuando lanzó su mandato de inversión de impacto en 2018. Este single-family office, fundado en 2010, ha evolucionado en una plataforma de inversiones que busca, mediante negocios con renta y propósito, contribuir a una economía competitiva, responsable y equitativa. La versatilidad resultante de operar a lo largo de todo el espectro de inversión le permite apoyar proyectos con distintos perfiles de riesgo-retorno-impacto. Además de haber invertido en startups de salud y educación, entre otras, Puerto Asís ha financiado, junto a otros inversores, el primer Contrato de Impacto Social de Argentina.

En su “Roadmap for the Future of Impact Investing”, el GIIN propone 6 acciones clave para el desarrollo de la Economía de Impacto. Una de ellas tiene que ver con la necesidad de cambiar la percepción del rol del capital en la sociedad. Los FO también pueden contribuir en este aspecto. Como 'asset owners', tienen capacidad de influencia sobre los 'asset managers', pudiendo fomentar la adopción de estrategias basadas en el trinomio riesgo-retorno-impacto y posicionar la medición y gestión del impacto como un requisito al mismo nivel que el de gestión financiera. Por otro lado, y dado su capital social, los FO pueden ser portavoces de este nuevo paradigma e inspirar a sus pares. De esta manera, el capital que los FO destinan a invertir en impacto tiene un efecto multiplicador. No sólo contribuye de manera directa a la resolución de desafíos sociales y ambientales, sino que moviliza capital de terceros y promueve un nuevo capitalismo en el que la consideración del impacto está en el centro.

Con respecto al panorama actual de los FO y la Economía de Impacto, según el último reporte de Global Family Offices de UBS (encuesta a los 121 'single-family offices' con mayores activos bajos administración a nivel global), el 73% ya está invirtiendo con alguna consideración de impacto y casi el 40% planea que la mayor parte de su portfolio esté invertida de esta manera en los próximos 5 años. Si bien aún predominará la inversión responsable (con una participación que aumentará de 30% a 35%), la inversión sostenible y la inversión de impacto crecerán en mayor medida (de 9% a 19% y de 9% a 14%, respectivamente). El reporte también menciona que el 43% de las inversiones de impacto realizadas por los FO son de tipo 'return-first'.

Si bien con la toma del mando por parte de la próxima generación se espera que la predominancia de la inversión tradicional y responsable ceda ante la sostenible y de impacto y que la balanza se incline hacia el propósito, este camino llevará tiempo. El patrimonio de los FO encuestados por UBS asciende a US$142 mil millones y esta es tan solo una muestra del total del capital privado que está en manos de familias e individuos de alta renta. Esta capacidad financiera, sumada a su ADN emprendedor, hace que los FO tengan la oportunidad de acelerar los cambios necesarios para catalizar una nueva economía que genere valor compartido y ponga a las personas y el planeta en el centro. El momento de reinventar el capitalismo es ahora. Nunca hubo mayor necesidad ni mejor momento.


Pilar Cristobal es colaboradora de SpainNAB, el Consejo Asesor Nacional para la Inversión de Impacto, el órgano consultivo, de carácter independiente e intersectorial, que representa a España ante el GSG


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