VOLVER

HUSK: las NETs, Negative Emission Technology, aplicadas al impacto social

Carol Rius|HUSK Ventures

Open Value Foundation entrevista a Carol Rius, cofundadora de uno de los proyectos que apoya a través de capital paciente: Husk Ventures, empresa social que mejora el sustento de pequeños productores de arroz en Camboya convirtiendo su cáscara en biocarbón de alta calidad que mejora la fertilidad de la tierra y la producción.

HUSK: las NETs, Negative Emission Technology, aplicadas al impacto social

Carol Rius, cofundadora de HUSK Ventures, nos cuenta en esta entrevista cómo empieza su aventura de lanzar un modelo de economía circular como estrategia de negocio. En 2018, nuestra fundación contribuyó al piloto de este proyecto en Camboya con una inversión de 40.000€ destinada a la compra de una máquina de pirólisis necesaria para producir el biocarbón y una donación de 10.000€ para apoyar a sus fundadoras. En 2019, les apoyamos con una donación de 15.000€ que se destinó a la ampliación del proyecto piloto.

OVF: ¿Qué hace HUSK?

CR: HUSK Ventures transforma un residuo de la agricultura, la cáscara de arroz, y lo convierte en fertilizantes, sustratos y biospesticidas.

OVF: ¿Y qué tiene esto de innovador?

CR: La gestión de la cáscara de arroz no es muy eficiente. Es un residuo muy abundante, unos 150 millones de toneladas al año a nivel mundial y es muy poco denso y voluminoso. Tiene algunos usos pero ninguno de valor añadido. En caso de no usarse, se acaba degradando o en el peor de los casos se quema provocando humos tóxicos.

HUSK, transforma a través de un proceso de pirólisis (carbonización) la cáscara en un nuevo material, el biocarbón. El biocarbón es un producto muy rico en carbono (C) y extremadamente poroso que tiene unas propiedades muy interesantes para la agricultura. El bicoarbón de HUSK es orgánico y se utiliza como base de todos nuestros productos para la agricultura.

Al tratarse de un proceso que evita que la cáscara de arroz ( u otras biomasas) se degrade y libere el carbono a la atmósfera, HUSK está evitando que ese carbono se junte con oxígeno y produzca CO2. Por este motivo, el IPCC (Intergovernmental Panel of Climate Change) en 2018 declaró el biochar como una NET, Negative Emission Technology.

En definitiva, podemos decir que HUSK es una empresa positiva para el clima porque por cada tonelada de biocarbón que producimos evitamos que se produzca 1,56 Tn de CO2.

OVF: ¿Y qué beneficio tenéis como empresa por estar catalogados como NET, Negative Emission Technology?

CR: HUSK puede tener una vía de ingresos adicional a la venta de nuestros productos, nuestros bonos de carbono. Hay muchas empresas y personas que están comprometidas con dejar de ser una carga medioambiental para el planeta y quieren reducir y compensar al máximo su huella de carbono. Lo pueden hacer comprando nuestros bonos en la tienda on-line. Así contribuyen a nuestro proyecto y al planeta.

OVF: ¿Y el biocarbón es algo nuevo?

CR: No, para nada. El biocarbón es un producto ancestral que ya se utilizaba en tierras amazónicas para mejorar los suelos de la selva y adaptarlos a la agricultura. Sin el biocarbón posiblemente no hubieran existido poblaciones asentadas en la selva porque no hubieran podido cultivar. Pero este conocimiento se ha ido perdiendo con el tiempo hasta prácticamente desaparecer en algunos territorios como Europa o Estados Unidos. En Asia y África por suerte todavía se recuerda el producto y sus beneficios.

Lo que es nuevo o diríamos renovado, es la producción de biocarbón de manera industrial, segura y limpia. Son muy pocas las empresas en el mundo que han conseguido implantar modelos de producción y distribución de productos basados en el biocarbón.

HUSK, es la primera empresa que consigue ser sostenible económicamente en un contexto de país emergente con una clara vocación de impacto social y medioambiental.

OVF: ¿En qué benefician los productos de HUSK a los agricultores?

CR: HUSK aumenta la productividad del campo entre un 30% y un 100% y por consiguiente, mejora la economía de las familias: en algunas zonas de Camboya, la calidad de la tierra cultivable está tan degradada que los rendimientos son muy bajos, además de sufrir una gran pérdida de nutrientes. La producción de frutas, verduras y arroz resultante no solo es menor sino también de baja calidad, lo que repercute en los ingresos de los agricultores.

Adaptación al cambio climático gracias a la porosidad del material biocarbón, que es como una esponja. Absorbe agua cuando hay lluvias torrenciales y así evita que los campos se aneguen. En tiempos de sequía, la capacidad de absorción de la esponja tiene un efecto de depósito de agua para las raíces.

La mejora del suelo, libre de productos químicos, no solo mejora la vida de los agricultores sino de los consumidores que comen los productos cultivados en entornos naturales y seguros. Ayudar a los pequeños agricultores es crucial, son los responsables del 80% de la producción alimentaria en Asia y África.

OVF: ¿Cómo empezó todo?

CR: En 2016, conocí a mi socia, Heloise Buckland, en la jornada anual de Innovación Social de Esade. Recuerdo que me acerqué a ella después de su charla mientras pensaba: ”bueno… probablemente será una típica charla de networking con un intercambio de tarjetas de presentación que terminan acumulando polvo en un cajón“. Estaba equivocada. De hecho, disfrutamos mucho de la conversación y sentimos que estábamos alineadas en valores y motivaciones. Ese llamado “coffee break” terminó siendo el comienzo de un proyecto fascinante. HUSK.

OVF: ¿Qué fue crucial al inicio de vuestra aventura?

CR: Nuestra receta incluye: experiencia, para bien o para mal, tenemos más de 15 años de experiencia como consultores, así que nos gusta seguir un método. Nuestra red de contactos que comparten la emoción: una pizca de locura para apostar por proyectos sin tener garantías. Por último, contar con el apoyo de organizaciones como Open Value Foundation han sido cruciales durante el primer año de vida de la empresa. En 2017 teníamos únicamente una idea, bien documentada y con potencial, pero el préstamo de Open Value Foundation nos permitió pasar de la idea a un piloto, a probar si era viable.

OVF: ¿Cómo se os ocurrió este negocio?

CR: Toda la historia comienza con una definición clara de nuestro propósito. Sé que suena cursi, pero así es. Podemos decir que somos una empresa impulsada por un propósito. Ambas teníamos como objetivo trabajar con comunidades rurales. Yo estaba más inclinada a abordar el tema de la generación de ingresos, mientras que Heloise estaba muy interesada en la protección del ecosistema. Así que seguimos pensando en ideas para contribuir en ambos sentidos.

Nuestros pensamientos iniciales fueron recogidos en una lluvia de ideas virtual donde publicamos ideas, pensamientos, contactos y reflexiones. Inspirándonos en algunos estudios de caso, comenzamos a analizar diferentes tipos de desechos que podrían estar dañando el ecosistema en las comunidades rurales.

Teníamos la intención de preseleccionar 5 de ellos, investigar profunda y sistemáticamente cada uno de ellos para comprender su potencial y seleccionar al ganador. Bueno, lo admito, seleccionamos previamente cinco, investigamos uno (que era arroz) y aquí estamos. Es muy probable que si el estiércol de vaca hubiera sido el primer material que investigamos hoy, estaría hablando en nombre de DUNG en vez de HUSK.


También te puede interesar


Sobre Open Value Foundation

Open Value Foundation es una fundación familiar que impulsa y difunde un modelo híbrido entre la filantropía tradicional y la inversión de impacto para mejorar la vida de las personas más vulnerables.

Open Value Foundation pertenece a Santa Comba Gestión SL, holding familiar aglutinador de proyectos que fomenta la libertad de la persona desde el conocimiento.

Contacto

José Abascal, 45, Planta principal
28003 Madrid (España)

+34 91 077 06 08

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Suscríbete a nuestra newsletter
© Copyright 2019. Open Value Foundation